FOTOGRAFIAS....
La mañana se había instalado definitivamente sobre París, envolviendo la ciudad con aquella elegancia que solo parecía pertenecerle a ella. Desde los enormes ventanales del Pent-house, el sol dibujaba destellos dorados sobre el Sena mientras los primeros automóviles recorrían las avenidas y las cafeterías comenzaban a llenarse de conversaciones discretas. Todo parecía normal. Todo transmitía la ilusión de un día cualquiera. Sin embargo, Amanda Portal Davenport sabía que, desde hacía algún tiemp