La mañana había avanzado sobre París con una calma engañosa, de esas que parecían envolver la ciudad en una especie de perfección cuidadosamente construida. Jared Davenport había pasado buena parte de la jornada encerrado en su despacho, revisando documentos, respondiendo llamadas y tomando decisiones que normalmente habrían ocupado toda su atención, pero aquel día había algo diferente en su manera de mirar el reloj. Por primera vez en mucho tiempo no estaba pensando únicamente en negocios, ene