—Chris... —la voz sin aliento de Rocío resonó en el asiento trasero de un G-Wagon en el garaje. Arqueó la espalda y echó la cabeza hacia atrás en el asiento mientras empujaba la cabeza de Chris más profundamente entre sus muslos.
Chris se había agachado, sus piernas estaban fuera del auto, pero la mitad de su cuerpo estaba adentro con la cabeza enterrada entre las piernas de Roció mientras le daba placer con su lengua.
—¡Joder! ¡¡Se siente tan bien!! —Rocío gimió cuando Chris aceleró el paso, l