Tessa sintió que la furia se gestaba dentro de ella. Apretó los puños a los costados y miró al señor Rodgers y sus secuaces.
—¿Entonces ustedes son usureros? ¿Saben que lo que hacen es ilegal? —ella no pudo evitar sisear.
Los ojos del hombre brillaron peligrosamente antes de estallar en carcajadas. —¿Crees que la policía no sabe qué tipo de negocio hago? Eres libre de denunciarme si quieres. Solo que no estoy seguro de si tu casa seguirá siendo tuya cuando regreses.
Tessa conocía bastante bien