Acercó a Rocío hacia adelante y le cubrió los ojos con las palmas de las manos desde atrás para evitar que viera nada mientras la conducía al garaje.
—¿A dónde vamos? —preguntó Rocío, su corazón latía con nerviosismo. Se preguntaba a dónde iban, por la brisa fría que tocaba su piel, sabía que todavía estaban afuera. Por mucho que confiara en Chris, no le gustaba no ver adónde iba.
—Relájate nena, te tengo. Solo un poco más y ¡aquí estamos! —Chris dijo, pero aún ahuecó los ojos de Rita, su cálid