¡De repente era papá! Pero antes de que pudiera deleitarse con esta noticia, el cuerpo inerte de Amelia lo devolvió a sus sentidos. Tenía que llevarla al hospital primero.
Horas más tarde, habían trabajado en Amelia y la colocaron en una sala VIP con Owen.
—Doctor ¿Cómo están mi esposa y mi hijo? —Maximiliano preguntó preocupado mientras sus ojos vagaban entre las dos camas de la habitación.
El médico que lo atendió revisó los archivos y dijo: —Su hijo está bien, solo aplique ungüento en sus he