En el momento en que Christopher Stevens llamó a la policía para denunciar a Eric Thompson, envió en secreto un equipo propio para montar guardia fuera de la mansión de los Jones y de la compañía.
Había hecho una apuesta.
Existía una gran posibilidad de que Eric escapara y corriera a donde sea que tuviera a Rocío Jones. Chris planeó seguirlo discretamente.
Por supuesto, la forma más fácil sería arrestarlo y torturarlo para sacarle la respuesta. Pero eso llevaría mucho tiempo en caso de que Eric decidiera jugar con ellos.
Como era de esperar, Chris recibió un informe de la policía y su equipo al mismo tiempo.
—Señor... ¿debería informar a la policía sobre el paradero de Eric? —John Kent, el asistente ejecutivo de Christopher, hizo una pregunta mientras permanecían escondidos en el puerto mientras esperaban que zarpara el barco de Eric.
John estaba allí para organizar un equipo de exagentes de las fuerzas especiales que escoltarían a Chris en su búsqueda para recuperar a su esposa.
—No.