—No, no está muerto. Le disparó un francotirador, pero solo era un tranquilizante. Cuando despierte, estará en la cárcel con un dolor de cabeza infernal —Chris dijo, orgulloso de sí mismo. Quería tomarse la justicia por su mano, pero sabía que a Rocío no le encantaría.
—Eso es lo que se merece. Mi amor, hay muchas mujeres en la isla. Necesitamos salvarlas —Rocío agarró su camisa con fuerza.
—Cariño, ya los evacuaron. En el momento en que Eric se fue contigo, ya se habían ido en la otra direcció