Ciara
Cuando Aksel le mostró a mi hija su nueva habitación literalmente enloqueció, gritó y corrió alrededor del lugar, se subió a la cama saltando sobre ella con la emoción desbordando sobre ella. Sólo pude sonreír ante a su arrebato y abrazarme al torso de él, contemplando a mi hija yendo a la parte de arriba del castillo y jugando con los peluches que habían ahí.
—Si al crecer es una niña caprichosa será tu culpa —le dije dejando que besara la coronilla de mi cabeza.
—Asumo toda la respon