31 - Corazón Masoquista.
La mañana siguiente, ya me encontraba en el aeropuerto, esperando a mi padre. Cuando atraviesa la puerta, corro hasta él, para envolverlo con mis brazos. Lo he extrañado bastante.
Sus vacaciones fueron muy largas, y a pesar de que haya venido solo, sin mi madre, estoy feliz de tenerlo conmigo.
— ¿Cómo has estado, hija mía? — saluda, devolviéndome el abrazo.
— Bien padre, extrañándote. ¿Qué tal el viaje? — pregunto de forma tranquila, con los ojos cristalizados. A veces, solo a veces, me paso