19 - Coqueteo Repugnante.
Una vez dentro de la oficina, me dedico a trabajar para no pensar. No estaba seguro de que decisión tomar, con la orden dictada por el abuelo. Era como que me sometiera dentro de un laberinto sin salida. Por una parte, está la idea de reconquistar a mi esposa, pero no a base de amenazas. Yo en serio quiero hacer las cosas bien. Y, por otra parte, está esa orden absurda de mi abuelo, de querer comandar los bienes ajenos.
¿A caso cree que Kerianne me cedería el mando solo por amor?
Es ridículo.