Inicio de la tarde, en la casa de Amélia
El sol de la tarde bañaba la casa de Amélia con una luz dorada y suave, filtrada entre las copas de los árboles que danzaban perezosamente con el viento. El jardín olía a tierra húmeda y lavanda, y el sonido de la naturaleza componía una melodía tan delicada como un susurro de verano. El escenario era casi irreal de tan perfecto: sereno, armonioso, como una fotografía antigua en tonos cálidos.
Helen estaba arrodillada junto al cantero, con las manos cub