El cielo estaba despejado aquella tarde de viernes, pero el corazón de Helen seguía cargado como una tormenta a punto de estallar. Después de todo lo que había ocurrido —la pelea en la discoteca, el casi beso, la provocación seguida de silencio—, aún no sabía con certeza qué pensar sobre Ethan.
El dolor estaba ahí. Palpitante. El orgullo herido, el deseo mezclado con la amargura. La noche anterior parecía un borrón de provocación y vulnerabilidad. No podía negar que le había gustado llevar a Et