La luz del final de la tarde atravesaba los paneles de vidrio del edificio de Carter Enterprises con suavidad, tiñendo el ambiente de dorado. Abajo, la ciudad parecía respirar con más calma. Sin sirenas, sin llamadas urgentes. Era como si Nueva York, por un breve instante, hubiera decidido dar una tregua. El mundo, de repente, parecía sonreírle a Ethan Carter… y él le devolvía la sonrisa.
Después de meses sumergido en investigaciones, noches sin dormir, amenazas y una guerra silenciosa contra l