El sonido de la sirena de la ambulancia rasgaba la madrugada como una herida abierta en el aire.
Zoe sostenía la mano de su hermano con fuerza. Sentía el sudor frío de su piel, el temblor involuntario de sus músculos y el ritmo irregular de su respiración. Cada movimiento de la camilla dentro del vehículo la obligaba a revivir, en un bucle cruel, la imagen de Ethan desnudo, tendido en su propio vómito, deshidratado, febril y completamente devastado por la ausencia de Helen.
Liam estaba a su lad