Mundo ficciónIniciar sesiónEl sol comenzaba a ponerse, tiñendo el cielo de un dorado que volvía ligeramente rojiza la copa de los árboles. En la terraza de los Carter, dos sillones de madera acolchados estaban colocados uno al lado del otro, como si ya supieran lo que estaba por venir. Entre ellos, una mesita baja con dos tazas de café recién hecho, todavía humeantes, aguardaba a los dos caballeros de la desesperación paterna







