—Compartiré mi receta contigo cuando me traigas a un chico. Mira que no me has presentado todavía a ninguno —la joven, que estaba tomando agua, se ahogó y comenzó a toser, provocando que su rostro se enrojeciera.
—¿Estás bien? —preguntó el preocupado muchacho a su lado, y le ofreció una servilleta.
—S-sí, lo estoy. Gracias —le aseguró mientras secaba su mentón.
Una sonrisa se dibujó en el rostro de Regina al ver la escena frente a ella, había notado el interés de Fabián hacia su sobrina. Y