Violet se había levantado temprano a pesar de no haber pegado un ojo anoche. Sentía el cansancio hacer mella en su cuerpo, pero se obligó a salir de la cama apenas los primeros rayos del sol se colaron en la habitación. Aún con la pijama puesto, se dirigió a la cocina a preparar el desayuno.
Quizás no sería la mejor comida en comparación a las de su tía Regina, pero lo importante era el detalle, ¿No? Pensó.
La joven cortó el tomate en finas rodajas, procediendo luego a hacer lo mismo con l