101.
Cuando Nicolás cortó la llamada y levantó la mirada, nos observó a todos. Pero estaba claro que no tenía que decirnos nada; todos lo habíamos escuchado. Lo vi suspirar con fuerza.
— ¿Qué crees que debemos hacer? — pregunté.
Habíamos decidido contarle toda la verdad a Nicolás porque era el único que tal vez podría ayudarnos. Era lo único que tal vez tendría el poder suficiente para encarar a Elisa de una vez por todas.
— No lo sé — dijo al fin — . Intentar negociar con ella puede ser la única