Capítulo 37. La Incertidumbre de las Sombras: Valentina.
Los días se deslizaron, cada uno llevando consigo la pesadez de una verdad que se hacía más y más evidente: mi confesión a Juan José era solo una parte de la complejidad. Mi corazón, a pesar de la tormenta, gravitaba inevitablemente hacia Alejandro. Él me visitaba en mi apartamento después del trabajo; sus visitas se convirtieron en el ancla de mis días, el único momento en que el caos a mi alrededor parecía desvanecerse. Solo en sus brazos, todo cobraba sentido. La química entre nosotros era i