Mientras la policía pasaba por su apartamento, tomando fotos y filtrando sus pertenencias íntimas, Kate se sentó en el salón, con la cara caliente bajo la mirada de una oficial de policía. Su cabello rubio estaba atado en un moño apretado, su gorra puesta perfectamente en su regazo. Sus ojos puestos sobre Colton, con su brazo colgado defensivamente alrededor de los hombros, aún temblorosos, de Kate. Kate no sabía si sospechaba de él o se sentía atraída por él. Ambas eran posibilidades válidas.