LARS
Las palabras se me escaparon antes de que me diera tiempo a filtrarlas o pintarlas de otro tono. Pero, por una parte, era mejor así, decir las cosas directamente y sin mentiras. Las odiaba.
—Fue un encuentro que no tuvo ningún significado para mí— aclaré al verla sin articular y rompiendo su mirada en mí.
—¿Lo haces para castigarme? — dijo hurgando en mi mirada.
—No.
—Realmente puedes llegar a ser ese hijo de puta que se acuesta con una y mañana con otra, sin importarle las consecuencias.