En completo silencio, Darius acostó a Loana en la cama, siendo guiado por Jolie que se apresuró a cobijar a la pequeña y dejar un dulce beso en su frente. El hombre, que aun no podía salir de su asombro, las observó por largos segundos y no pudo contener la amargura que atravesó su pecho.
Le hubiese encantado estar ahí para las dos, no solo para su hija, pero por más que deseara volver al pasado, lo cierto era que estaban en un presente diferente y no le quedaba más opción que recuperar todo el