Mundo ficciónIniciar sesiónDe manera un poco ruda la volteo boca abajo.
—Quiero hacerlo así —gruño en su oído. Ella suspira en respuesta.
Le empiezo a besar la piel de su espalda. Es suave y tersa, como la seda. Meto mi mano por el estrecho espacio entre la cama y su vientre y de un jalón la levanto, dejándola apoyada en sus manos y piernas.
Paso mis manos por su suave espalda de nuevo, causando que su piel se ponga de gallina. Es tan perfecta. Tan exq







