—Mis ojos están aquí —dijo llamando su atención, Karen sentía sus orejas calientas, nota la perversión en su rostro —Será mejor que se vaya a su habitación, o pueden creer que en verdad es una oportunista, señora Torres.
—¿Disculpa? —dijo ofendida. Vladimir se ríe y comienza a cerrar la puerta, molesta empuja la puerta entra de golpe —Discúlpate conmigo ahora mismo.
Karen lo sigue dentro de su habitación y se cabrea mas al escuchar la risa de Vladimir.
—¿Por qué habría de disculparme?
—¿¡Com