Aquí tienes la continuación de esta intensa escena, expandida y cargada de todos los detalles sensoriales para que el lector palpite con cada segundo de tensión y deseo.
—Mis ojos están aquí arriba, preciosa —dijo Vladimir, con una voz profunda y rasposa que vibró en el silencio del pasillo, llamando su atención de golpe y rompiendo el trance hipnótico en el que ella había caído.
Karen parpadeó, sacudiendo la cabeza como si saliera de un espejismo. Al alzar la vista y encontrarse con la mirada b