Reaccionando impulsivamente, Karen lo abofetea y le advierte que no vuelva hacer eso, pero se da cuenta que, al decirlo, sus palabras se atascaban en su garganta, tomó a su bebé de la cuna pero Vladimir la detiene.
—Karen… perdona… no sé qué es lo que hago, todo esto… me tiene fuera de control —la toma de ambos brazos —Verte con otro hombre… me enferma, me enloquece, aun no acepto esta maldita realidad.
—Debes hacerlo. —dijo con firmeza —O jamás podrás continuar con tu vida. —Quiere irse, pero