Kael
Los pasillos desfilan a una velocidad irreal. Cada paso que damos, cada aliento tomado en la oscuridad de este palacio, está cargado de la misma urgencia: Yvi. Ella está ahí, en alguna parte de esta fortaleza de piedra y secretos. El frío ya no me afecta. Está ahogado bajo el incendio de lo que siento, la llamada ardiente que no se apaga.
Siento a la manada detrás de mí, silenciosa pero lista. Están ahí por ella. Todos. Para romper las cadenas que la retienen, para reescribir lo que ha sid