Kael
El peso de la victoria es más pesado de lo que había imaginado. No es una ligereza de triunfo la que siento, sino una pesadez, como si cada latido de mi corazón me recordara que nunca se trata simplemente de una victoria. Cada pérdida, cada instante de dolor, ha dejado su eco en nosotros. Hemos encontrado a Yvi, sí. Pero, ¿a qué precio? El rostro de Soren es impasible, sus ojos de acero escrutando el horizonte, como si esperara el próximo golpe. Lyam, a mi lado, parece más ligero. Tal vez