Ivy
El banquete se ha apagado tras nosotros, dejando solo un aroma a vino, carne y miradas febrilmente ardientes. Pero lo que me hiela es su silencio. Lyam camina al frente, con la espalda tensa, con las manos cerradas. Kael y Soren me siguen de cerca. Siento su deseo ardiente, su ira sorda.
Cuando la puerta de sus apartamentos se cierra de golpe tras nosotros, se cae la máscara.
Lyam se vuelve de golpe, con sus ojos negros llenos de excitación y furia.
— No tienes idea de lo que nos haces vivi