Xavier despertó, miró a la mujer en sus brazos que dormía plácidamente, aunque no tuviera nada que hacer ella siempre se levantaba enérgicamente, pero en los últimos días parecía que ni un terremoto podría despertarla. Xavier sonrió al verla tan tranquila, confiada y segura. Se prometió que siempre iba a darle esa seguridad para poder despertar cada mañana contemplando su bello rostro y su cuerpo sin duda.
Se deslizó cuidadosamente para no despertarla, pero a penas y se movió. Hizo su rutina de