Cuando Xavier observó aquel dibujo y lo acarició con su mano, sintió la forma de unas letras escritas en la parte de atrás de la página, le dio la vuelta y se encontró con la letra de su padre.
«Mi querida Elizabeth, mi ángel. Sé que siempre has cuidado de mí y de nuestros hijos incluso después de haber partido cuando distes a luz a nuestros pequeños, lamento tanto haber sido un mal padre para los gemelos en su primer año de vida, sé que no merezco tu perdón, y tú sin proponértelo me hablaste p