28 de noviembre de 1741
La suave brisa de la isla acaricia la piel desnuda del comodoro y la pirata. Sus vellos se erizan, seguido del estremecimiento de su cuerpo. Tenerla ahí sobre él sintiendo su delicada piel al contacto lo hace sentir el hombre más dichoso del mundo. Ni en sus sueños más impuros y pecaminosos se imaginó estar así algún día con ella, pero ahora que la había probado entera, no pensaba abandonar esa sensación nunca más.
Andrew la rodea con sus brazos por un buen rato, hasta