28 de mayo de 1742
Una despedida es todo lo que puede obtener. ¿Se atreverá a ser egoísta por última vez, a pesar de que le causaría dolor a Arden? Él nunca le perdonaría que lo dejara irse sin decir adiós, no le importaría el sufrimiento por el que tuviese que pasar si eso le da unos minutos más con ella.
—Muy bien, hazlo —acepta Catherine.
—Primero muéstrame el dragón de oro —exige Xuan.
Catherine saca la pieza de su ropa y se lo enseña. Xuan parece tentada a agarrarlo, pero se contiene debid