30 de noviembre de 1741
Uno de los sentimientos más agobiantes que aqueja al ser humano es la culpa, y no hay peor verdugo que tu misma mente, socavando hasta lo más recóndito de tu ser en un intento por obligarte a admitir todo eso que llevas por dentro. La capitana lo sabe mejor que nadie; cuando tuvo que desembarcar del lado opuesto de la isla, cuando tuvo que esconder el pequeño barco a vela, porque no sería capaz de confesarle nunca a Arden dónde había estado, ni mucho menos con quién. Y n