30 de noviembre de 1741
—¡Berry! —grita la capitana.
El pirata está empapado en su propia sangre y no abre los ojos. Catherine lo mira horrorizada y llena de pánico. No entiende qué es lo que pasó, solo puede pensar que alguien debe salvarle la vida ya mismo.
Arden la mira con los ojos desconcertados mientras sujeta al cartógrafo entre sus brazos. Sus manos irremediablemente se llenan de sangre, entretanto, Catherine sale corriendo para buscar a Flint Penney, es el único que se le ocurre en ese