Capítulo XXII: Descubro una sorpresa.
Cuando estuvimos en nuestro destino, vimos que dos hombres bastante fornidos, nos esperaban, en la puerta de entrada de la villa, y que hacía que descendiéramos del taxi, para que se fuera.
Luego nos acompañaron hasta la puerta de entrada, allí nos dejaron para que avanzáramos, hasta el salón.
Era un salón grande bien iluminado, con unos ventanales en arco gigante, donde se podían ver unas vistas espectaculares del Valle, y cogía toda la pared frontal, de la habitación.
-” Perfecto, así nos podr