Tres días después de que Clara se fuera al extranjero, la boda se llevó a cabo.
Estaba de pie frente al espejo. El vestido blanco sencillo que León había elegido no se parecía a los vestidos de novia comunes. No tenía encajes complicados, ni velo largo que cayera. León dijo que esto no era una celebración, solo un trámite.
No me atreví a comentar nada.
Mi pelo rizado y desordenado, que solía atar hacia atrás. Mi cara redonda, con las mejillas regordetas, no podía ocultarse con maquillaje porque