—¿Qué te pasa? ¿Me permite rescatarte? —bromeó Lucía, lanzándole una mirada bastante coqueta.
—Por cierto, ¿cómo lograste movilizar los recursos y la influencia de la familia Pérez?
Lorenzo sonrió, muy curioso.
Lucía se puso de puntillas y, con una voz aguda y una sonrisa radiante, le respondió:
—En realidad, siempre te has equivocado. Aunque a la familia Pérez le encanta meterse en mis asuntos, mi abuelo todavía me quiere muchísimo. Desde que expulsaste a las personas que la familia Pérez env