—¡Señorita, nuestro firewall ha sido peligrosamente comprometido!
El individuo temblaba asustado, se arrodilló en el acto y lloriqueó:
—¡Hemos perdido la mitad de nuestro dinero en Costamar!
—¿Cómo? ¿La mitad?
Yasmina se levantó de un solo salto como si la hubiera electrocutado, muy sorprendida:
—Eso significa pérdidas de miles de millones. ¿Quién se atrevió a robar nuestro dinero?
Ella estaba muy furiosa:
—¡Voy a aniquilar a toda su familia!
—No estamos seguros, pero se sospecha grandemente