Un hombre alto y muy apuesto, vestido con un traje beige y gafas de sol negras, caminaba con paso seguro, emanando una fuerte sensación de elegancia desaliñada. Cuando Lucía vio a ese hombre, su rostro palideció al instante.
—¡Hermano…!
¿Ese hombre era el hermano de Lucía? Las grandes expresiones de Lorenzo y Yelena cambiaron al escuchar eso.
—El plazo de tres días ha terminado. Ven de inmediato conmigo —le dijo Pablo sin rodeos, tomando la mano de Lucía para llevársela.
—¡Párate ahí! —intervino