Lorenzo se sorprendió muchísimo y sonrió, diciendo: —No te preocupes, lo entiendo muy bien, todos tenemos nuestras dificultades en la vida.
Quimera respiró aliviada y le sonrió con amabilidad:
—Tu equipo probablemente todavía necesita un contador, ¿verdad?
Lorenzo respondió sin dudar dos veces: —Sí.
—Trabajaba en el departamento de finanzas del grupo como contadora senior, debería poder hacerlo.
—¡Eso es fantástico! Señorita Lara, ¡me has ayudado muchísimo!
Ahora que tenían a las personas y la