La sucesión interminable de felicitaciones sumió a Helena en una profunda tristeza. Su semblante se volvió muy pálido y desolador.
¡La familia Reyes sacaba regalos que valían millones a cada momento! Especialmente Sergio y Ángel, ¡que incluso presentaron tiendas y minas completas! ¡Qué impactante! En comparación, Helena se sintió muy abrumada al mirar el modesto colgante.
—¡Hijo, le he hecho pasar una vergüenza a tu padre! —murmuró Helena, sintiendo el fuerte peso de la vergüenza en su corazón.