La abogada se llamaba Dra. Montserrat Vidal.
Carolina me había dado tres nombres el viernes. Los revisé el fin de semana con los criterios que había establecido: especialización en derecho civil corporativo, sin vinculación a ninguna empresa del grupo Rossi, historial de casos contra demandas de grandes patrimonios, reputación de no negociar cuando la posición jurídica era sólida.
La Dra. Vidal cumplía los cuatro.
La reunión fue el lunes siguiente a la llegada del sobre, en su despacho, con Car