El pasillo estaba vacío cuando salí del cuarto de Luca.
Valentino se había ido.
No sé si me alivió o me dolió más.
Ambas cosas, probablemente. Ambas al mismo tiempo, mezcladas de una manera que no sabía cómo clasificar y que no tenía tiempo de analizar. Me apoyé un segundo contra la pared fría del pasillo, con los ojos cerrados y los dedos presionados contra mis labios.
Todavía los sentía.
Su boca. Su calor. La forma en que me había besado como si llevara semanas calculando exactamente cómo hac