Capítulo 60 Como agua para chocolate.
A Johana la esperaba Verónica Santiani en el hotel Larsson Caracas.
—Señora Verónica, aquí estoy, pero no sé si pueda serle de ayuda —dijo Johana que se sentía como pez fuera del agua.
—No te preocupes querida, solo necesito que me mantengas en la senda positiva, las beneficencias son mis eventos favoritos, pero si queremos que los ricos aflojen sus chequeras con un corazón noble, necesito que sientan a este orfanato como algo personal, por eso necesito alguien que se lo tome muy personal.