Johana estaba arreglando a Mariana, la niña llevaría de nuevo los anillos pero para la boda de Sonia.
—Mamá la cascada me concedió casi todos los deseos que pedí, supongo debo esperar para que se concedan los que faltan.
—Es cierto Mariana, ahora tienes a tu papá y dos abuelitos, ¿que más pediste?
—Que nos quedáramos aquí, que viniera mi poni Pin Pon y un hermanito.
Johana se echó a reír.
—Pues sí, debemos esperar un tiempo.
—Para mi cumpleaños ¿quizás?
—No, será muy pronto,