Jesse Pov
El aire en Onyx siempre había sido mi oxígeno, pero hoy se sentía como gas pimienta en los pulmones. Estaba de pie en la pasarela metálica del segundo piso, observando cómo las luces de neón azules rebotaban en las botellas de cristal del bar. Este club era mi fortaleza, el único lugar donde no era el sobrino de Arthur y Christina ni el heredero de la fortuna Morgan. Aquí era simplemente Jay. O al menos, lo era hasta que la realidad decidió derribar la puerta con tacones de aguja.
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