Capítulo 28.
Valentina fue levantada de forma abrupta al solo abrir los ojos por la mañana. Su espalda se pegó al pecho de Adrián y este mantuvo la mano aferrada a uno de sus senos, mientras los embates carentes de suavidad continuaron.
Entrar le fue mucho más fácil con las recientes corridas que ya el cuerpo de la rubia le eran fáciles de obtener. Estaban a nada de entrar en combustión, ambos quemándose en el fuego abrazador que no podían ni querían apagar.
__ ¿Este es tu buenos días soñado? - le cuestion