Capítulo 27.
La espalda de Valentina se estrelló contra la puerta, en lo que Adrián usó la llave para abrir sin dejar de comerle la boca, causando que ese roce entre sus cuerpos, los llevara a otro nivel.
Las manos enormes en comparación de su pequeña cintura la hicieron sentirse tan diminuta entre esos brazos que la aprisionaron, que delirar con un gigante le fue una fantasía cumplida.
La depositó en la cama, pero ella lo llevó con ella, recibiendo el peso que sobre su pequeño cuerpo fue demasiado notabl